VIDA Y MUERTES DE MARK OLIVER EVERETT

Tras dedicar un extenso artículo a la vida y obra de Hugh Everett III, ahora repasaremos la dura biografía de su hijo Mark, respetado rockero que se ha ganado a pulso el apelativo de “inasequible al desaliento”.

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Encontré el cadáver de mi padre tendido de lado sobre su cama, vestido como siempre con camisa y corbata y con los pies rozando el suelo, como si simplemente se hubiese sentado para morir a sus cincuenta y un años. Intenté aprender cómo se practica la reanimación  cardiorrespiratoria con la operadora del servicio de emergencias mientras cargaba con el cuerpo ya rígido de mi padre por el dormitorio. Se me hacía raro tocarle. Que yo recordase, era la primera vez que teníamos contacto físico, si exceptuamos alguna que otra quemadura de cigarrillo que me había llevado al intentar escurrirme por su lado en el estrecho pasillo.

Estas son las palabras con las que el propio Mark Oliver Everett relata el último recuerdo de su padre, el eminente científico Hugh Everett III, en su imprescindible autobiografía Cosas que los nietos deberían saber. Fue una irónica despedida tras toda una vida distanciados por una infinidad de Universos Paralelos a los que Everett Padre dedicó mucha más atención que a su familia. Su repentina muerte, no obstante, no sería la última tragedia familiar a la que Mark tendría que hacer frente.

Novocaína para el alma

Mark  nació el 10 de abril de 1963 en Virginia, Estados Unidos. Creció amando la música y la poesía pero demostró nulas aptitudes para la ciencia, lo que supuso una decepción para un padre que, recordemos, desafiaba a premios Nobel y cuya Teoría de los Universos Paralelos dio pie a encendidos debates y también a gran parte de la ciencia ficción de los siglos XX y XXI.

Después de una juventud aporreando instrumentos, a los 24 años Everett Hijo se mudó a Los Ángeles. Era el año 1985, tres después de la muerte de su padre, cuando adoptó el pseudónimo de Mr. E y lanzó su primer largo: Bad Dude in Love. Su carrera avanzó torpemente hasta principios de los noventa, cuando encadenó A Man Called E (1992), Broken Toy Shop (1995) y la fundación en 1995 de los Eels junto a Butch Norton y a Tommy Walter. Liderados por Mr. E, la banda no tardaría en convertirse en un referente del rock indie norteamericano. Con su álbum de 1996 Beautiful Freak y la canción ‘Novocaine for the Soul’ el grupo recibió el aplauso de la crítica. El single, sin embargo, escondía una dolorosa realidad: aquel mismo año su hermana Elizabeth se había suicidado tras años de medicación e internamientos tratando de sanar sin éxito su esquizofrenia.

No acabaron ahí las malas noticias para Mark. En 1998 su madre murió de cáncer de pulmón y de nuevo el músico recurrió a la música para expresar su sufrimiento. El resultado: Electro-Shock Blues, un álbum cargado de referencias explícitas al suicidio de su hermana, a la muerte de su madre y a la repentina situación de ser el único miembro vivo de su familia. La música, como vehículo de expresión o como búsqueda de reconocimiento, era lo que mantenía a flote a Everett. No obstante, aún tuvo que encarar otro drama cercano. El 11 de septiembre de 2001, su prima Jennifer ejercía como asistente de vuelo en el avión que se estrelló contra el Pentágono. Para hacer aún más personal la tragedia, el destino quiso que aquel avión arrasara las oficinas donde durante muchos años trabajó Hugh Everett III.

Mientras otros cantautores tienen desengaños amorosos o relaciones turbulentas, Mr. E ha tenido todo eso y además una maldición familiar para inspirar su discografía y su autobiografía. Cosas que los nietos deberían saber es sin embargo un libro positivo, luminoso, cargado de buen humor. Publicado por primera vez en 2008 -e impecablemente editado en España por Blackie Books-, el libro está escrito con un lenguaje sorprendentemente fresco y alejado de la autocompasión, como un maravilloso tratado de autoayuda en el mejor sentido de la expresión: después de vivir marcado por la muerte, Mark Oliver Everett nos enseña (o mejor, nos demuestra) que debemos integrar el dolor como parte de nuestra vida y seguir adelante.

Mundos paralelos, vidas paralelas

Durante el proceso de escritura de su peculiar autobiografía, Mark decidió saldar otra cuenta pendiente con el pasado: la Física Cuántica. Si su desinterés por la ciencia fue una causa del distanciamiento con su padre,veinticinco años después de la muerte de aquél Mark decidió acortar distancias y se entrevistó con sus antiguos compañeros para intentar comprender mejor aquella realidad alternativa que era su trabajo. Esta historia quedó registrada en el documental Parallel Worlds, Parallel Lives, producido por la BBC y ganador de un premio BAFTA.

Dada la baja esperanza de vida de su familia, es una suerte que Mr. E haya vivido para contarnos sus duras experiencias y todo lo que ha aprendido por el camino. Podría no haber sido así. Podría haber terminado como el restos de Everetts, pero hasta ahora se ha librado de la maldición y, en lugar de compadecerse por las malas cartas que le tocaron, da gracias de seguir en la partida. Por eso en mitad de las oscuras letras de Eels siempre acaba brillando un acorde de optimismo, ese optimismo de quien se siente afortunado por estar vivo.

Eels: Discografía selecta

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Una respuesta a “VIDA Y MUERTES DE MARK OLIVER EVERETT

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